Los cuadros visten las paredes, aportan personalidad y proporcionan un recurso destacado entre los diferentes elementos de la decoración. Son útiles para reforzar el estilo decorativo y ayudan a crear efectos visuales.

Individualmente o en grupos los cuadros mejoran el concepto de la decoración; bien utilizados aportan valor, pero una equivocada distribución en las paredes provoca un molesto impacto visual alterando el conjunto de los elementos decorativos.

Para evitar el desorden y saber cómo colgar los cuadros, es importante conocer algunas reglas básicas sobre distribución de cuadros.

La ubicación: Se considera que un cuadro está a la altura de la vista cuando está a 1,50 m de altura sobre el suelo. Seguir esta pauta a la hora de colgar un cuadro es correcto para cuadros de grandes dimensiones pero no cuando tenemos varios cuadros pequeños sobre una pared.

Es perfectamente aceptable colocar un cuadro a la altura de la vista cuando se está sentado de manera que se pueda disfrutar del cuadro desde la posición.

El cuadro y el tamaño de la pared: El tamaño del cuadro debe ser proporcional al tamaño de la pared donde se vaya a colocar.

  • Paredes pequeñas: se recomienda colocar cuadros más pequeños, sin que resulte un tamaño ridículo.
  • Paredes grandes: perfectas para cuadros de gran tamaño o para conjuntos de cuadros de tamaños reducidos.

El cuadro y el tamaño de los muebles: Un cuadro colgado sobre un mueble bajo (un sillón, cama o cómoda) no debe quedar pegado al mueble y mucho menos acercarlo al techo. La relación siempre debe ser que el cuadro esté más cerca del mueble que del techo, para no sentir que está flotando. Se debe tener en cuenta que el cuadro colocado sobre un mueble nunca debe ser más ancho que el ancho del mueble.

Conjuntos de cuadros: Existe una infinidad de maneras a la hora de distribuir y agrupar los cuadros en las paredes. Lo importante es seleccionar un criterio que resulte armónico.

Como inspiración sirvan las siguientes 3 opciones:

  • Marcos iguales: Este tipo de decoración sólo es válida cuando se trata de cuadros del mismo tamaño. Con este tipo de marcos podrás generar una sensación de simetría tal que te permitirá jugar con los espacios de diferentes formas.
  • Utiliza marcos similares: Los marcos similares otorgan una uniformidad muy especial a las paredes. Así, con marcos muy parecidos en diferentes tonos podrás dar uniformidad a unos cuadros que resulten muy diferentes entre sí.
  • Motivos parecidos: Otra forma de colocar los cuadros es agrupándolos por motivos. Por ejemplo: cuadros florales.

Ambiente: No debe olvidarse nunca que la exposición directa de los cuadros a la luz del sol, durante un largo período, ocasiona una degradación de los colores. Es importante, por tanto, escoger bien el lugar donde se va a colocar el cuadro. Las habitaciones luminosas son una opción perfecta, siempre que se evite la exposición directa a la luz.

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